Iglesia de San Martín
Construcción de magníficas dimensiones realizada en la segunda mitad del siglo XVI. Se inició en 1540 y la estructura principal se terminaba en 1558, sin embargo, las obras continuaban casi dos décadas después. La estética permanece con aire claramente goticista al mantenerse las trazas dadas por su autor, Rodrigo Gil de Hontañón.
La historia de la construcción provoca varias incógnitas. Fue una construcción impulsada por don Constantino del Castillo, Dean de la catedral de Cuenca y Comendador de la Encomienda de Nuestra Señora de Castellanos, iglesia a la que estaría anexa la obra de San Martín. Por documentación referente a un pleito de este promotor con el señor de la villa, Rodrigo de Ulloa, se saca en conclusión que la primera intención fue la de reedificar un viejo templo, cercano al palacio del marqués. Este pleito tuvo que hacer cambiar de idea al promotor, que decidió la construcción de un nuevo edificio más alejado del palacio.
Su planta es de tres naves con tres tramos, que se cierra a los pies con un recinto abierto en la gran torre que se sitúa en el extremo de la nave central y sobre el que se sitúa un coro. En el extremo opuesto se localiza la capilla mayor, de traza poligonal con contrafuertes en las esquinas de cada paño para soportar una crucería estrellada de vistosas nervaduras.
Las naves se separan por medio de pilares cilíndricos, en los que apoyan bóvedas de crucería con nervios combados. Las nervaduras se inician en una moldura con elegantes capiteles geométricos en cada nervio.
Al exterior destaca la enorme torre de cierre en el centro de los pies del templo. Se trata de una estructura de cinco cuerpos, los tres bajos del XVII con huecos rectos y los dos altos del XVIII con arcos de medio punto enmarcados por elegantes pilastras cajeadas.
El acceso a la iglesia se abre en el muro meridional. Se trata de un arco de medio punto moldurado bajo entablamento con roseta entre dos pilastras decoradas con niños (putti) y motivos clásicos. En las enjutas se colocan dos tondos con las imágenes de San Pedro y San Pablo.
Sobre esta portada se repite la estructura a menor tamaño con una hornacina central con venera invertida, en la que se coloca una imagen de San Martín dando la capa al pobre. A los lados dos atlantes que dibujan con paños la forma de aletones, sosteniendo escudos de castillos, representando la Encomienda Teutónica, dado que esta iglesia de San Martín dependía de la iglesia de Nuestra Señora de Castellanos. El remate es un frontón que alberga a Dios Padre Eterno bajo una cruz.
Construcción de magníficas dimensiones realizada en la segunda mitad del siglo XVI. Se inició en 1540 y la estructura principal se terminaba en 1558, sin embargo, las obras continuaban casi dos décadas después. La estética permanece con aire claramente goticista al mantenerse las trazas dadas por su autor, Rodrigo Gil de Hontañón.
La historia de la construcción provoca varias incógnitas. Fue una construcción impulsada por don Constantino del Castillo, Dean de la catedral de Cuenca y Comendador de la Encomienda de Nuestra Señora de Castellanos, iglesia a la que estaría anexa la obra de San Martín. Por documentación referente a un pleito de este promotor con el señor de la villa, Rodrigo de Ulloa, se saca en conclusión que la primera intención fue la de reedificar un viejo templo, cercano al palacio del marqués. Este pleito tuvo que hacer cambiar de idea al promotor, que decidió la construcción de un nuevo edificio más alejado del palacio.
Su planta es de tres naves con tres tramos, que se cierra a los pies con un recinto abierto en la gran torre que se sitúa en el extremo de la nave central y sobre el que se sitúa un coro. En el extremo opuesto se localiza la capilla mayor, de traza poligonal con contrafuertes en las esquinas de cada paño para soportar una crucería estrellada de vistosas nervaduras. Las naves se separan por medio de pilares cilíndricos, en los que apoyan bóvedas de crucería con nervios combados. Las nervaduras se inician en una moldura con elegantes capiteles geométricos en cada nervio.
Al exterior destaca la enorme torre de cierre en el centro de los pies del templo. Se trata de una estructura de cinco cuerpos, los tres bajos del XVII con huecos rectos y los dos altos del XVIII con arcos de medio punto enmarcados por elegantes pilastras cajeadas. El acceso a la iglesia se abre en el muro meridional. Se trata de un arco de medio punto moldurado bajo entablamento con roseta entre dos pilastras decoradas con niños (putti) y motivos clásicos. En las enjutas se colocan dos tondos con las imágenes de San Pedro y San Pablo.
Sobre esta portada se repite la estructura a menor tamaño con una hornacina central con venera invertida, en la que se coloca una imagen de San Martín dando la capa al pobre. A los lados dos atlantes que dibujan con paños la forma de aletones, sosteniendo escudos de castillos, representando la Encomienda Teutónica, dado que esta iglesia de San Martín dependía de la iglesia de Nuestra Señora de Castellanos. El remate es un frontón que alberga a Dios Padre Eterno bajo una cruz.
Catálogo Monumental
Nave de la Epístola
En el tercer tramo, retablo neoclásico de San Antonio del XVIII, con un diseño clasicista de entablamento con doble columna y remate de frontón con pintura de San Francisco yacente.
Adosado al pilar de separación del primer al segundo tramo, Púlpito de piedra del XVI. Se trata de una de las mejores obras del templo. Presenta un conjunto escultórico a base de relieves de diferente profundidad con un estilo cercano a un seguidor de Alonso Berruguete.
Entre los motivos destacan en el sombrero, con un friso de cueros recortados sujetos por ángeles y cabezas leonadas, rematado con un angelito portador de cruz que apoya en reptiles de cabeza humana. El fondo es una venera sujeta por niños que portan escudos. En el balconcillo, entre frisos de bucráneos y cabezas de ángeles, hornacinas con fondo de veneras invertidas, que albergan las imágenes de los Cuatro Evangelistas con sus atributos. El fondo repite una venera sujeta, de nuevo, por un ángel.
En el segundo tramo retablo rococó del XVIII con el cuerpo central trilobulado, y fondo de la ciudad de Jerusalén, dispuesto para recibir un calvario. A los lados hornacinas y en el remate un relieve de Jesús Nazareno camino del Calvario.
Apoyado en el muro colateral del presbiterio, retablo de la Virgen de las Angustias. De estilo rococó, se realizó en 1740 y se doró en 1744, financiado por la cofradía de Nuestra Señora de las Angustias, según reza en la inscripción situada en el fondo del cuerpo central. En este se colocan espejos y en su momento estuvo la imagen titular de la cofradía, que ahora se coloca en la sacristía nueva. Todo el conjunto se decora profusamente con tallos, brotes y cabezas de ángeles. En el ático se localiza un relieve de la Santa Faz sujeta por dos ángeles exentos.
Presbiterio
Centra el espacio el Retablo Mayor, dedicado a San Martín. Se trata de una obra de principios del siglo XVII. Se encuentra estructurada con banco, dos cuerpos con tres calles, al igual que el ático, que rematan con estructuras de frontones sobre pilastras acanaladas. Sigue el modelo llamado escurialense, es decir con pinturas que adornan los diferentes huecos. Las calles se distribuyen con el cuerpo central adelantado y se estructuran con columnas corintias de fustes helicoidales, entablamentos pintados y unos grandes plintos que organizan el banco. Los huecos de las calles laterales de los cuerpos y los remates del ático cobijan lienzos del XVII, obras de Manuel de Puga, con los episodios de la vida de San Martín. Todos llevan textos indicando los mecenas de cada uno, todos grandes familias y ricos comerciantes de la población.
En la calle central se sitúa en el cuerpo bajo un Cristo Crucificado y en el centro un conjunto escultórico de San Martín entregando la capa al pobre. En el ático un Calvario. Son todas obras de calidad, relacionadas con los maestros de toro: Sebastián de Ucete y Esteban de Rueda, salvo el Cristo del Calvario, obra del XIII, que ya se ha citado su posible anterior ubicación en un retablo de la Epístola.
Nave del Evangelio
El Bautisterio ocupa la esquina del muro de la nave, llamada del Rosario (la cofradía del Rosario fue fundada en 1574) y el de cierre de los pies. Se trata de un pequeño espacio de cubierta avenerada, cerrado por una verja. En su interior se coloca la pila bautismal, pieza trasladada desde la iglesia de la Encomienda teutónica de Nuestra Señora de Castellanos en 1592. La pila es una pieza lisa monolítica, que se ubicó en su actual recinto en 1760, trasladada desde el espacio abierto en la torre bajo el coro, donde se protegía con la verja de madera del XVIII que cierra actualmente el recinto.
Junto a él, se coloca un Retablo Rococó del XVIII. Su arquitectura dibuja un solo cuerpo plagado de rocallas, con remate cupulado. En el cuerpo central, adelantado, se ve un paisaje pintado, quizá destinado a un calvario y a los lados dos columnas corintias y dos estípites vestidas a la moda del XVIII. En la parte baja una sucesión de dos filas de cristales que permitirían la observación de un Cristo Yacente hoy trasladado.
En el centro de la nave se localiza un ejemplo de Retablo Rosario de finales del XVI. Su arquitectura presenta un cuerpo con pilastras acanaladas laterales y un hueco central rodeado por 15 tablas representando los Misterios del Rosario. El ático se remata, de nuevo entre dos pilastras, con una tabla en el centro de la entrega del Rosario a Santo Domingo de Guzmán de manos de la Virgen, del círculo de Francisco Martínez. Remata un frontón en el que se recoge la imagen pintada del Padre Eterno.
Apoyado en el muro del primer tramo se coloca un Retablo del Cristo Atado a la Columna del XVII reformado en el XVIII. Su aspecto elegante presenta un banco decorado con figuras geométricas y un hueco relicario de perfil trilobulado. El cuerpo se enmarca por columnas corintias acanaladas que soportan un entablamento. La parte central enmarca con finos moldurajes una hornacina con arco de medio punto que cobija un Cristo atado a la columna, una imagen procesional del XVII. El conjunto se remata con un frontón partido con una pequeña imagen de la Fe en el centro.
El colateral de la nave con el presbiterio presenta el Retablo del Rosario de mediados del XVIII, de mayores dimensiones y una buena obra de dorado. Muestra un potente banco con un sencillo sagrario, cuerpo con tres hornacinas, las laterales aveneradas y la central enmarcada con floridas rocallas. Se estructura, bajo entablamento roto, con dos columnas corintias de fuste liso ornado con cueros y rocallas y dos estípites. En el ático se conserva el relieve de la Virgen entregando el rosario a Santo Domingo de Guzmán. En esta nave se colocan varias imágenes procesionales como un Cristo Nazareno del XVII y una Virgen de la Soledad del siglo XVIII.
Sacristía Nueva
Destacan dos obras de buena ejecución como un Cristo Crucificado del XIII, procedente de la derruida iglesia de El Salvador, conocido como el Cristo de los Pobres y el grupo escultórico de la Virgen de la Angustias, una Piedad obra de Adrián Álvarez de finales del XVI con una buena ejecución y una magnífica obra de estofado. Esta imagen fue la patrona de la cofradía de su nombre, fundada en 1584. Se ubica habitualmente en el retablo colateral de la Epístola y aunque no estaba destinado a ello, en la actualidad es una imagen que es procesionada. Otras obras son un cuadro de la Virgen Peregrina y una escultura de una Inmaculada del XVIII de excelente acabado pictórico. También se sitúa el relieve del Nacimiento de la Virgen de principios del XVII que fue realizado para centrar el retablo de la iglesia de Castellanos.
Sacristía Vieja
Se encuentran diferentes obras descontextualizadas, a la espera de su ubicación mientras terminan las obras en la iglesia. Puede destacarse, entre otras, la imagen de un San Antonio Abad del XVIII adscrita al círculo del riosecano Pedro de Sierra.
Las obras del coro han provocado el traslado de una interesante sillería de coro gótica con 25 sitiales.

























